martes, 19 de mayo de 2015

FRECUENCIAS CURATIVAS....El Solfeggio

Las Frecuencias Curativas Prohibidas (+ Escuchar)



Son una serie de frecuencias descubiertas en la antigüedad

Estas poderosas frecuencias fueron utilizadas por la iglesia, muchos años atrás para un propósito espiritual. Cuando la gente cantaba en Latín, o en tonos musicales, era muy poderoso, porque se conseguía atravesar todas las formas limitadas de pensamiento, hacía niveles más profundos del subconsciente, accediendo a percepciones más allá del sistema de creencias.

Fueron usadas en los Antiguos cantos Gregorianos, tales como el gran himno a San Juan el Bautista

Ocultada por la iglesa La Frecuencia de Solfeggio es la auténtica afinación natural


Afinar vuestros instrumento musicales en MI 528 amor y sanación, en RE 417 ó en cualquier frecuencia de solfeggio.

Las frecuencias Solfeggio tienen relación con la Geometría Sagrada, y los números que las representan están vinculados matemáticamente formando una secuencia.

El 3, 6 y 9
Como vemos, las seis frecuencias originales de Solfeggio, usando el método pitagórico, encontramos que la base de los números vibracionales raíz, son 3, 6 y 9. Nikola Tesla nos dice: “Si tan solo conociéramos la magnificencia de los números 3, 6 y 9, podríamos obtener la clave del Universo”.




UT – 396 Hz – Frecuencia para liberar el miedo y la culpabilidad
RE – 417 Hz – Frecuencia para deshacer las situaciones y facilitar el cambio
MI – 528 Hz – Frecuenica para la transformación y los milagros. Reparación del ADN
FA – 639 Hz – Frecuencia para la conexión y las relaciones
SOL – 741 Hz – Frecuencia para la expansión de conciencia
LA – 852 Hz – Frecuencia para despertar la intuición y volver al orden espiritual


sábado, 25 de abril de 2015

Reconocer el Karma



En ocasiones oímos hablar del Hado y automáticamente nos imaginamos que se trata del destino; cuando en verdad es una pauta de desarrollo que traemos al nacer y que estando basada en el karma nos brinda la máxima posibilidad de crecimiento en cada una de las etapas de la vida física-psicológica y espiritual. El karma es el cumplimiento de esa ley que ajusta sabiamente cada efecto a su causa; y por lo que, todo lo bueno o malo que hemos hecho en una vida, nos acarreará consecuencias idénticas para ésta u otras vidas; "con la vara que mides, serás medido y con ventaja".

Esta cosecha esta formada por todas las encarnaciones por las que ha pasado el individuo; y esta sucesión de encarnaciones, con sus respectivos karmas, es lo que se conoce como destino.
Cada uno de nosotros esta exactamente en el lugar en donde debe estar, con las personas justas con las que se tiene que vincular y atravesando las situaciones de aprendizaje que su Hado le forjó para este viaje. Los Rabinos decían: "Ningún gorrión se cae, si no está escrito en el cielo"; nadie nace, vive o muere por azar; sin embargo, el libre albedrío permite algunas modificaciones en el orden personal, que nos llevaran a progresar, retroceder o incluso permanecer estancados por un periodo de tiempo.
Antes de nacer, vemos el perfil general de lo que será nuestra vida. Este recuerdo, al igual que el de otras existencias, generalmente se pierde concientemente con el nacimiento, y sería el responsable de reminiscencias con situaciones, personas o lugares que sentimos haber conocido. Esta pauta que se encuentra profundamente guardada en el inconciente, es la que describe el camino que hemos de recorrer en esta determinada vida.

El Hado por tanto, tiene como objetivo, el mostrar a la conciencia aquello que ha evitado en su pasaje anterior. La buena o la mala suerte no son siempre lo que parecen; la pauta guarda muchas dimensiones en las que el esfuerzo o la falta de él, la responsabilidad y las consecuencias del buen o mal uso, son el objetivo fundamental del crecimiento interior. Podemos llegar a nuestra pauta desde muchos caminos, los hay quienes pretendiendo alterarla convencidos de que ella es la causa de sus dificultades, utilizan el método de ensayo y error; hay otros que aceptando la vida tal y como es, obtienen el máximo beneficio de las situaciones; y para quienes profundizan más y se interrogan sobre el objetivo de la existencia, se les muestra el Hado, con sólo observar algunas señales.
Nada ocurre en la vida sin un motivo, así como ningún acontecimiento carece de importancia. Si el embrión humano puede formarse en una secuencia perfecta en la que cada momento del desarrollo es el adecuado para crear millones de células que posteriormente serán un organismo tan complejo; así entonces es lógico y razonable pensar que el plan del Hado individual sigue las mismas reglas de sabiduría que rigen toda la naturaleza. Por ello te invito a que te conozcas, a que busques las señales de tu pauta, a que observes los rincones de tu ser; echando mano a todo aquello que te ayude a aproximarte a tu corazón, ese que vibra desde lo más profundo del alma, iluminándote sendero. 


  

domingo, 22 de marzo de 2015

CREER EN EL DESTINO

Mucha gente cree en el destino, en las casualidades... Yo creí durante un tiempo en el destino, y también en las casualidades, aunque he de decir que es más fácil creer en las casualidades que en el destino. Creo que cuando tu presente no es tan bonito como el pasado que has vivido, tratas de pensar que el destino no existe, o que, por el contrario, existe, y a ti no te ha tratado del todo bien. Entonces si crees en el destino, tratas de unir lazos y cabos, para poder llegar a una conclusión, pero la conclusión puede dejar de ser convincente, y entonces pierdes el interés por saber cómo será tu futuro, y tampoco te encargas de vivir el presente, y tampoco sabes si es bueno pensar en el pasado, pero aún así, lo añoras, y quizás quieras repetir capítulos de ese pasado que es tuyo y nadie ya te podrá quitar. Ni robar.

Creo que antes creía demasiado en el destino. Sabía que por algo o alguien había llegado aquí, a este mismo punto, a construirme esta vida, a encontrarme en esta casa, y esta ciudad. La vida, las personas, el tiempo y hasta las casualidades te cambian, y a la vez, lo cambian todo en una milésima de segundo. Las casualidades si pueden robarte; pueden robarte sonrisas, tristeza, miedos... Las casualidades te hacen sentir, al encontrarte con esa persona que pensabas que jamás volverías a ver, o al descubrir que has conocido a la persona que podría formar parte de tu vida por siempre, y esa sensación te gusta, y te alivia, porque sabes que estarás bien si esa persona se queda. Y las casualidades te hacen presentarte delante de todas esas personas, las buenas, las malas, las que te hacen soñar y las que te roban los sueños, las que te hacen tener pesadillas y las que te hacen reír, o llorar, las que te roban parte de vida, las que te regalan felicidad y años, las que te hacen sonreír dia y noche, y las que te hacen callar de dolor. Entonces es cuando debes analizar cada casualidad, cada parte de tu destino que está sucediendo mientras tú no lo sabes. Y el destino es éste, nosotros también formamos parte de él. Lo vamos construyendo con nuestras propias manos cuando queremos decidir o no. ¿O quizá el destino simplemente sea el futuro? No sé... Creo que mi cabeza ha pasado de estar en blanco a estar llena de dudas. Dudas con las que puedo convivir.

Creo que a todos nos gustaría saber quien es la persona que maneja nuestro destino. O quizá tratamos de pensar que no existe para pensar que será nuestra responsabilidad la única que diseñará nuestro destino, nuestro futuro, el resto de nuestra historia. Y mientras vivimos... pensando que las casualidades pueden ser buenas, o malas... pero no únicas. Y ciertamente, lo son. A veces vivimos una casualidad, delante de alguien, sea quien sea, que ha sido algo para nosotros, cualquier cosa, y jamás vuelve a pasar. Eso era solamente una casualidad, y no olvidemos que hay casualidades importantes y otras que carecen de valor. Lo triste es cuando piensas que esa casualidad que tú considerabas importante, se convierte en otra milésima de segundo en una casualidad de mierda. Y quieres deshacerte de ella porque sabes que con ella, con haberla vivido, no podrás vivir tan tranquila como deberías y desearías vivir... pero entonces sientes ahogarte, sientes menos oxígeno, y quieres sentir únicamente que todavía te quedan las mejores casualidades por vivir. Y que ellas solas se vayan encargando de tejer los hilos que conformarán tu destino.

Lo que no sé es si quiero creer en el destino. Lo que no sé es si puedo evitar las casualidades, no, no puedo, y por eso a veces siento miedo. Porque con el paso del tiempo descubres que hay cosas que quieres volver a vivir, y otras, otras que no querrías volver a repetir jamás.

anónimo