jueves, 31 de marzo de 2011

la salud espiritual IV


 ¿en qué dirección? en una dirección mas allá del bien y del mal, en una dirección en la que hay que reconocer de repente que los movimientos del espíritu nos toman  a todos y que cada uno está en orden tal como es.
Entonces los movimientos del espíritu que hemos observado aqui nos pueden, de alguna manera, elevar a otro nivel donde la influencia de la conciencia se detiene, donde la necesidad de la reparación, de la expiación termina. Y donde una enfermedad, porque es sentida dentro de este movimiento, se transforma en un movimiento del espíritu que nos une con aquel que había sido excluido. Y este movimiento del espíritu lleva a la salud, a una salud espiritual. Entonces nos sanamos en el espíritu.
Cuando queremos ayudar a alguien solemos hacerlo dentro del campo mórfico del alma y entonces todo se va repitiendo.
A nivel espiritual todos sanan. También nosotros.

La paz
La paz como surge un problema, surge siempre de la misma manera.
Alguien es separado. Cuando una persona se siente separada o se la separa de las personas que para ella son importantes eso para ella se vuelve un problema. Y todo problema surge de una separación y la solución es tomar el camino inverso… En el fondo es muy fácil.

El proceso interno
El proceso interno de cuando nosotros le ayudamos a alguien a unirse a lo que antes estaba separado. Está muy claro que los movimiento del espíritu siempre unen lo que antes estaba separado. ¿Cómo puede ser?
Es porque los movimiento del espíritu miran con buenos ojos a todos por igual. ¿Y como podemos sintonizarnos con este movimiento?
¿Como podemos nosotros contribuir para que lo separado se vuelva a unir?
Si miramos a todos por igual.

miércoles, 30 de marzo de 2011

la salud espiritual III


Tuve otras comprensiones. Mucho de lo que yo describía como movimiento del alma es movimiento del espíritu.
Y entonces, ¿qué es un movimiento del alma?
Bueno. Estos movimientos del alma  tienen lugar en el nivel de la conciencia. ¿Qué significa aquí conciencia? alguien se siente mejor, el mejor, moralmente superior. Todo aquel que se siente “mejor que” excluye a alguien, sino no podría sentirse mejor. Cuando me siento “mejor que alguien” le estoy denegando el derecho a vivir. Es decir que la soberbia en el alma, este sentimiento, es un asesinato.
Y ahora dentro de la conciencia hay un movimiento de compensación, una necesidad de compensar y esa necesidad de compensación se da en el marco del alma de la familia, en esa alma grande. Por eso muchas veces le toca a alguien compensar, alguien que es totalmente inocente. No es el que se hizo culpable el que compensa. No necesita hacerlo, porque un niño, un hijo,  muy a menudo lo hace por el.
Dentro del alma hay una continuación interminable de intentos de compensación. Sin ningún éxito. Y este alma familiar es un campo morfogénico. Ruppert Sheldrake que lo ha entendido a nivel de la biología con mucha claridad dice que dentro de un campo mórfico no hay nada nuevo, sólo interminables repeticiones. Por eso dentro de una familia a través de las generaciones se vuelven a repetir los mismos acontecimientos. Siempre las misma intrincaciones.
 A veces las sacamos a la luz.
¿Y cuales son las consecuencias?
A pesar de todo continúa, lo habéis visto.
Porque los individuos quedan como capturados por ese campo mórfico: es el campo de la diferenciación entre el bien y el mal, el campo de la necesidad de compensación.
Luego Ruppert Sheldrake vio que un campo así puede cambiar por una influencia externa, a saber, una influencia espiritual. Y eso es una comprensión, que proviene del espíritu.
Una vez que esa comprensión se introduce en el campo algo se modifica.

martes, 29 de marzo de 2011

la salud espiritual II


¿Qué es lo que nos enferma? ¿Cuándo enfermamos?
Cuando uno se desvía del movimiento del espíritu.
Es decir, los movimientos del espíritu afectan por igual a todas las personas, nadie queda excluido del movimiento del espíritu. Y tampoco podemos excluir a nadie de los movimientos del espíritu. En cuanto lo intentamos, perdemos la sintonía, la concordancia con el movimiento del espíritu. Pero el espíritu no nos abandona. Nos mira con benevolencia.
También en lo que aparentemente hacemos mal, también donde aparentemente nos hacemos culpables. Solamente que en ese caso el espíritu nos lleva de una manera distinta. Vemos cómo
  
nos despierta la conciencia.
¿Cómo? Por ejemplo, mediante una enfermedad. Entonces la enfermedad está al servicio del movimiento del espíritu. A saber: un movimiento del espíritu vuelve a traer, mediante el dolor, mediante el sufrimiento, a aquellos que hemos excluido.
Entonces en ese caso una enfermedad nos hace concientes para que nosotros miremos a aquellos a los que no queríamos mirar.  Nos obliga a regresar allí en un movimiento del espíritu más abarcativo. Pero muy a menudo ¿qué hacemos con una enfermedad? queremos deshacernos de ella. En lugar de permitir que esta enfermedad nos guíe como un movimiento del espíritu que nos quiere unir con alguien que hemos excluido o relegado, queremos deshacernos del medio de sanación, de la  enfermedad como medio de sanación.    
Quizás vuelva en la próxima generación, o en la siguiente.

Movimientos del alma, movimientos del espíritu
Quiero llamar la atención sobre algo muy importante: movimientos del alma, movimientos del espíritu.